Wojtek, el oso soldado de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a ser TENIENTE

Durante la Segunda Guerra Mundial, entre medio de la [email protected], el dolor, y la hambruna, un pequeño oso pardo se convertiría en un héroe de guerra.

A continuación, te contamos un poco sobre la increíble historia de
Wojtek, un oso adoptado por el ejército polaco:

Los soldados polacos adoptaron a Wojtek, cuando se encontraron con un niño kurdo, que llevaba al bebé oso en un saco:

Mientras los soldados polacos se encontraban de paso por Irán (1942), se encontraron con un niño kurdo que llevaba al oso bebé, algo enfermo, en una bolsa de tela. Al parecer, la madre del cachorro había sido atacada por cazadores.

Los soldados polacos decidieron adoptarlo, y ofrecieron al niño comida, golosinas y una navaja suiza a cambio. Los soldados siguieron rumbo hasta Palestina, junto a su nueva incorporación, un oso pardo bebé que se convertiría en un héroe de guerra.


Los polacos improvisaron una botella de vodka como biberón, y alimentaron al oso con leche y miel:

A medida que los soldados avanzaban, la salud de Wojtek fue mejorando. Los soldados no dudaron en repartir las raciones de fruta, leche y miel, para alimentar al oso.

“Era como un perrito. Le daban leche de una botella como si fuera un bebé, así que sentía a esos soldados como sus padres, confiaba en ellos y era muy amistoso”. Dijo el oficial a mando de las fuerzas polacas, Wojciech Narebski.


A Wojtek también le gustaba beber cerveza, y “fumar” cigarrillos, y debido a esto, no era del agrado de todos:

Wojtek, que medía 1,80 y pesaba 220 kilos, también le gustaba beberse la cerveza de sus compañeros soldados, y robaba cigarrillos para comérselos.

Debido a las altas temperaturas, también aprovechaba a colarse a las duchas mientras los soldados se daban un baño, y disfrutaba jugando a la lucha libre con los soldados.

“Cuando su adversario perdía, le lamía la cara a modo de disculpa” relató Narebski.


Fue adiestrado para hacer “novatadas” y asustar a los nuevos reclutas:

Algunos soldados decidieron adiestrar a Wojtek para gastar pesadas novatadas a los nuevos reclutas, esto incluía sostener la cabeza de estos, haciéndoles creer que se los comería.

De esta forma, algunos soldados se divertían, mientras que otros sentían resentimiento hacia Wojtek.


Todo cambió, cuando Wojtek descubrió a un infiltrado, y lo hizo correr despavorido:

Durante una de sus incursiones a las duchas, Wojtek asustó a un infiltrado, que no tenía idea de que el oso era un “aliado”.

Inmediatamente lo hizo salir despavorido, y como premio, se le asignó su propia ración de cerveza -debido a su gran peso nunca se emborrachaba-, y tiempo de ducha ilimitada solo para él.


Las tropas polacas fueron reclamadas en Italia, y a Wojtek no se le permitía subir a bordo, por lo que tuvieron que darle un rango:

Los polacos se rehusaron a dejar a Wojtek atrás, por lo que decidieron convertir al oso pardo, en un soldado polaco (1944).

“El ejército británico no permitía mascotas (a bordo), pero los soldados polacos encontraron una ingeniosa solución: alistar oficialmente a Wojtek con su pertinente documentación, rango, paga, uniforme y tienda” (National Geographic).


Wojtek ayudó a los soldados polacos, cargando cajas con artillería pesada, y facilitando el trabajo de todos:

“Cuando vio que nos costaba levantar las cajas, nos quiso ayudar. Se acercó a nosotros, agarró una caja y la llevó al camión”, explicó el oficial polaco Wojciech Narebski, de 93 años.

“Por supuesto, recibió su recompensa: miel y mermelada, sus dulces preferidos” recordó el veterano de guerra en una entrevista con Clarín.

La batalla de Montecassino fue una de las más duras que se libraron en suelo italiano y la ayuda de Wojtek fue indispensable para la victoria.


Gracias a su gran trabajo, Wojtek fue ascendido al rango cabo, y su imagen fue elegida como emblema:

Luego de que Wojtek ayudara cargando la munición, se convirtió en el emblema de la 22ª Compañía de Suministros de Artillería.

Sus “colegas” no dudaron en ascenderlo al rango de cabo, y por supuesto le ofrecieron mermelada y frutas, su “golosina” favorita.


Al finalizar la guerra, Wojtek y otros soldados, se trasladaron a Escocia, allí el oso fue recibido como una celebridad:

Wojtek continuó ayudando a transportar suministros hasta el fin de la guerra en 1945. Cuando el oso y algunos soldados se trasladaron a Escocia, fue recibido como toda una celebridad, en un gran desfile organizado en Glasgow para recibir a los combatientes.

La compañía se disolvió en 1947, y allí surgió el problema, encontrarle un hogar a Wojtek.


Wojtek recibió la jubilación y el grado honorífico de teniente, pasando el resto de su vida en un zoo de Escocia:

El zoológico de Edimburgo decidió hacerse cargo de él, y luego de ser jubilado como soldado, con tan solo cinco años de edad, fue nombrado teniente.

Sus compañeros de armas lo siguieron visitando a lo largo de los años, jugaban con él a la lucha libre y al escuchar el idioma en que fue criado este se animaba. Lamentablemente, sus compañeros notaron su tristeza, y propusieron liberarlo en los bosques de Escocia, pero las leyes británicas no lo permitieron.


Wojtek falleció a los 22 años, y a través de una colecta, lograron erigirle una estatua en su honor:

El “veterano más famoso” falleció en 1963, con 22 años de edad. Su fallecimiento causó conmoción entre sus compañeros de armas, y la población.

En 2015, escoceses y polacos organizaron una colecta, y lograron erigir una estatua en los jardines de West Princes Street, en Edimburgo. El oficial de su pelotón, Wojciech Narebski dijo:

“Wojtek no pudo regresar a Polonia” -dijo entonces- “pero permanecerá sobre tierra polaca”.