La historia del hombre que secuestró a su hijastra de 9 años, para luego casarse con ella

Existe toda clase de monstruos en el mundo, y Franklin Delano Floyd era uno de los peores.

A simple vista, Franklin Delano Floyd tenía una vida normal y nadie sospechaba sobre sus más oscuras intenciones. A continuación te relatamos su historia.

Franklin tuvo un breve matrimonio con una mujer que tenía 4 hijos:

Cuando esta mujer fue enviada un mes a la cárcel (por tramitar un cheque falsificado), Franklin se quedó a cargo de las 3 niñas, y un bebé de meses.

Al salir de la cárcel, la mujer descubrió que su esposo se había fugado con sus hijos. Poco después encontró a dos de sus hijas.

Pero Suzanne Sevakis (de 9 años aprox) y el bebé (que nunca fue encontrado) desaparecieron del mapa en 1975.

Franklin hizo pasar a Suzanne como si fuera su hija:

Luego de secuestrarla, le cambió el nombre a “Sharon Marshall” y a ojos de todos, la hizo pasar como si fuera su hija.

Suzanne se graduó de la secundaria en 1986, y a pesar de que había ganado una beca completa para estudiar ingeniería aeroespacial, Franklin tenía otras ideas para ella.

Sharon terminó siendo pareja de Franklin:

Luego de algunos años, Franklin y Sharon terminaron siendo pareja (públicamente), y se mudaron a Florida en 1988.

En 1989 se casaron, y comenzaron a usar los alias: Clarence Marcus Hughes y Tonya Dawn Tadlock.

La joven comenzó a trabajar en un club de entretenimiento para adultos:

No está claro cómo comenzó a trabajar en este lugar, pero se cree que fue influenciada por Franklin para hacerlo.

Un año antes de casarse (1988), Suzanne, ahora “Tonya”, dio a luz a un bebé llamado Michael Hughes.

Franklin le quitó la vida a una colega de Suzanne:

En 1989, Cheryl Commesso desapareció sin rastros, hasta que, en 1995, sus restos fueron encontrados. La joven permaneció otro año sin ser identificada.

Franklin y Suzanne eran sospechosos, pues múltiples fueron los testigos que vieron un altercado entre los 3, fuera del club [email protected]

La pareja se mudó poco después de que Cheryl fuera declarada desaparecida, y la casa rodante en la que vivían, fue alcanzada por un incendio que parecía provocado.

Franklin también victimó a Suzanne

Al parecer, Suzanne había conocido a un hombre, y estaba pensando en huir con él.

El conductor que la atropelló se dio a la fuga, y esta falleció 5 días después en el hospital (1990).

Su fallecimiento fue lo que condujo a que toda su historia se descubriera, y que un misterio que había permanecido sin resolver durante décadas, por fin se destapara.

Un mecánico encontró pruebas que incriminaban a Franklin:

En 1995, un mecánico encontró un sobre metido entre los asientos de una camioneta que compró en una subasta.

El sobre contenía 97 fotos, entre ellas, imágenes de una mujer maniatada y severamente golpeada. La ropa y los golpes establecieron coincidencias con Cheryl.

La conexión con Franklin era indiscutible, él había robado la camioneta en 1994, para abandonarla al mes siguiente. Además, otras fotografías contenían imágenes de otras pertenencias del acusado.

Franklin dejó a su hijo en manos del estado, y huyó:

Los investigadores dijeron que Franklin prefirió abandonar a Michael y huír, pues “sabía que la verdad saldría a la luz”.

Durante la investigación, la policía logró descubrir que quién decía ser Clarence Hughes, era en realidad Franklin Delano, un fugitivo federal buscado desde 1973.

Luego de ser detenido y enviado a prisión, salió para secuestrar a su hijo:

El pequeño Michael ya había sido adoptado por una familia amorosa, y a pesar de que Franklin ya sabía que no era el padre biológico, este buscaba obtener la custodia.

Y lo logró, salió de la cárcel, y secuestró al niño de 6 años, mientras este estaba en su escuela (1994).

Franklin le quitó la vida a Michael el mismo día que lo secuestró:

Durante 20 años la policía y los padres adoptivos del niño, lo buscaron incansablemente. Franklin se limitaba a decir: “No es de su incumbencia dónde esté, ni me importa cuánto lo extrañen o amen los de Oklahoma”

En 2014, Franklin finalmente admitió haberle quitado la vida a Michael. Un agente del FBI lo recordó diciendo; “Se volvió, me miró y dijo; ‘Le disparé dos veces en la nuca para hacerlo muy rápido’… No mostró ningún remordimiento “.

Franklin fue condenado a 52 años de prisión:

Su arresto les otorgó un cierre a la familia de Suzanne, quienes finalmente descubrieron que había pasado con ella, aunque nunca se supo que sucedió con el bebé.

Y a la familia adoptiva de Michael, que ya sospechaban lo que Franklin había hecho.