Este chico demostró que los Cementerios son los mejores lugares para conseguir NOVIA

El usuario de twitter Sixthformpoet relató una sorprendente historia de cómo conoció al amor de su vida, sí, muy parecido a “How I met your Mother” y su interesante pero extraña experiencia se volvió viral:

Mi papá falleció. Clásico inicio de una historia divertida. Fue enterrado en un pequeño pueblo. Era muy apegado a mi papá, así que visitaba su tumba muy seguido. Aún lo hago. (No se preocupen se pone divertido).

Siempre le llevé flores, al igual que mi mamá lo hace, al igual que mis abuelos lo hacen. La tumba de mi padre siempre lucía como una exposición de flores inmensa.

Genial, pero me sentía mal por el tipo enterrado al lado de mi padre, él NUNCA tenía flores. Falleció en navidad a los 37 años, nadie le dejaba flores y ahora llega un hombre que parece dueño de una floristería a su lado. Así que comencé a comprarle flores también. COMENCÉ A COMPRARLE FLORES A UN FALLECIDO QUE JAMÁS HABÍA CONOCIDO EN MI VIDA.

Hice esto por un buen tiempo, nunca se lo mencioné a nadie. Era como un chiste privado para mí mismo, estaba haciendo del mundo un lugar mejor un ramos de flores a la vez. Sé que suena raro pero llegué a pensar en él como un amigo.

Me pregunté si había una conexión oculta entre nosotros, algo que me atraía en secreto hacia él. Tal vez fuimos a la misma escuela, jugamos para el mismo club de fútbol o lo que sea. Así que busqué en Google su nombre, y diez segundos después lo encontré.

Su esposa no le dejaba flores PORQUE ÉL ACABO CON LA VIDA DE SU MUJER, EL DÍA DE NAVIDAD. Luego siguió con los padres de la mujer. Y después de eso, saltó frente al único tren que atravesaba el túnel de Balcombe esa noche de Navidad.

Por eso NADIE le dejó flores. Nadie excepto yo, por supuesto. Le dejé flores cada dos semanas. Cada par de semanas POR DOS Y MEDIOS AÑOS.

Me sentí muy mal por su esposa y los padres de su esposa. No iba a dejarles flores cada dos semanas durante dos años y medio, pero sentí que les debía una especie de disculpa.

Descubrí dónde estaban enterrados, compré flores y fui al cementerio. Mientras estaba de pie junto a sus tumbas murmurando disculpas, una mujer apareció detrás de mí. Quería saber quién era yo y por qué dejaba flores para su tía y sus abuelos. INCÓMODO.

Le expliqué y ella dijo que eso es raro pero bastante dulce. Dije gracias, sí, es un poco raro y, oh Dios, la invité a tomar algo. Increíblemente, ella dijo que sí. Dos años más tarde, ella dijo que sí otra vez cuando le pedí que se casara conmigo porque así fue como conocí a mi esposa. (FIN)

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